Los leonesistas consideran “una enorme pérdida patrimonial” la destrucción del castillo de la Torre Mocha de Naharros del Río (Pelabravo), que estaba declarado Bien de Interés Cultural, y que fue construido en el siglo XII por los reyes de León. Monumento sobre el que UPL pidió actuar en 2024 en las Cortes para garantizar su conservación y ponerlo en valor.
La polémica reciente destrucción del castillo de la Torre Mocha de Naharros del Río (en el municipio de Pelabravo), ha llegado a las Cortes autonómicas de la mano de Unión del Pueblo Leonés (UPL), que consideran “muy grave” esta “catástrofe patrimonial”, habiendo registrado una batería de preguntas dirigidas a la Junta mediante las cuales le pide explicaciones por la destrucción de este Bien de Interés Cultural, sobre el que los propios leonesistas habían pedido en el parlamento autonómico que se actuase para garantizar su conservación y ponerlo en valor.
En este aspecto, ante el estado de abandono en que se encontraba el yacimiento, el 19 de marzo de 2024 desde UPL se presentaba en las Cortes una enmienda a los Presupuestos para incluir una partida para la “consolidación, rehabilitación y puesta en valor de los restos del antiguo castillo de la Torre Mocha, en Naharros del Río”. Enmienda que fue rechazada por el pleno de las Cortes de Castilla y León merced al voto en contra de PP y VOX y la abstención del PSOE.
Asimismo, los leonesistas lamentan que pese a dicho toque de atención de Unión del Pueblo Leonés sobre este monumento declarado Bien de Interés Cultural la Junta no hizo nada a posteriori para su consolidación, rehabilitación o puesta en valor, “habiendo sido para colmo destruido por unas obras ilegales alegando el propietario además que desconocía que era un yacimiento protegido”.
Sobre esta última cuestión, desde UPL preguntan a la Junta si precisamente la falta de puesta en valor que requerían el año pasado en Cortes sobre el castillo de Naharros del Río, podría haber influido en el desconocimiento de que era un yacimiento protegido, justificación que ha alegado el propietario para su destrucción, aún y cuando desde Unión del Pueblo Leonés remarcan que en todo caso “los restos del castillo por su magnitud eran claramente visibles”, por lo que apuntan que su destrucción “ha debido hacerse de forma premeditada, y no por un descuido”.
Y es que, hasta su reciente destrucción, se conservaban una serie de muros de cierta magnitud del castillo de la Torre Mocha de Naharros del Río que conformaban su estructura, construidos en calicanto, siendo el más largo de casi 6 metros de longitud, con otro muro conservado de 3’70 metros de longitud, con una altura cercana a los 5 metros y un espesor de muro máximo de 1’20 metros.
Por otro lado, los leonesistas recuerdan en su iniciativa parlamentaria que, tal y como ha señalado la alcaldesa de Pelabravo, María Teresa García Pérez, la obra con maquinaria pesada que ha destruido el mismo “es una obra que no tenía permiso, ni se había pedido licencia, porque no se hubiese dado”, a la par que recordaba que “es el único Bien de Interés Cultural que había en el pueblo, estaba catalogado en las Normas Urbanísticas, y ya no están las paredes del castillo”.
Por todo ello, desde UPL pregunta a la Junta si cree el propio gobierno autonómico ha cumplido en el caso del castillo de Naharros del Río con el precepto que recoge el artículo 17.2 de la Ley 7/2024, de 20 de junio, de Patrimonio Cultural de Castilla y León, que señala que los Bienes de Interés Cultural “gozarán de la máxima protección y tutela”, recordándole que los restos de esta fortaleza, compuestos por una serie de muros que conformaban su estructura, estaban teóricamente protegidos al estar declarado este castillo como Bien de Interés Cultural (BIC), por lo que consideran “muy grave” su destrucción y reclaman a la Junta que imponga medidas y sanciones ante esta “enorme pérdida patrimonial”.
Un castillo del siglo XII que integraba el sistema defensivo del Reino de León frente a Castilla
El castillo de la Torre Mocha de Naharros del Río era un monumento con más de ocho siglos de historia, que fue construido entre los siglos XII y XIII por los reyes de León como parte del sistema defensivo del Reino de León en su frontera oriental frente a Castilla, diseñado como un sistema de defensa en profundidad con varias líneas defensivas.
Así, en este sistema defensivo el castillo de Naharros del Río formaba parte de la línea más cercana a la ciudad de Salamanca como forma de protegerla ante posibles incursiones y resguardando el corredor del Tormes, en caso de que las tropas castellanas consiguiesen sobrepasar las líneas defensivas leonesas más externas de las comarcas de Cantalapiedra, La Armuña, Peñaranda o Alba.
Esta fortaleza obedecía, por tanto, a las circunstancias concretas de una época en la cual la construcción de dicho entramado defensivo en que se integraba la fortaleza de Naharros del Río se antojaba necesario dada la guerra abierta entre León y Castilla estallada tras la muerte de Alfonso VII de León, que llevó a Fernando II de León inicialmente y después a Alfonso IX de León a construir una serie de torres y castillos en la zona oriental del Reino de León para resguardar sus fronteras, sirviendo también como medio de disuasión para evitar posibles ataques castellanos como los que sufrieron las comarcas de Peñaranda y Alba en 1196.
En todo caso, tras perder el castillo de Naharros del Río su función original, posteriormente fue abandonado, sufriendo asimismo el duro envite del río Tormes en la riada de San Policarpo de enero de 1626, que se llevó por delante la localidad de Naharros del Río en su ubicación original (localidad que fue reconstruida tras dicha riada 1 kilómetro más al sur, más alejada del río), perviviendo de la localidad original solamente los restos del castillo de la Torre Mocha, que ahora han sido destruidos.
Por todo ello, desde Unión del Pueblo Leonés (UPL) consideran que la destrucción del castillo de la Torre Mocha, en Naharros del Río, que estaba declarado Bien de Interés Cultural, es “una enorme pérdida patrimonial para el municipio de Pelabravo, para la provincia de Salamanca y la Región Leonesa”, considerando además que su destrucción supone “un duro golpe también en lo emocional para los amantes del Reino de León y de su historia”.



